Agosto 14, 2018

Pinochet temía un ataque del Perú a Chile, por eso ofreció un corredor a Bolivia

En la década de los 70, la regío también vivía los efectos de la Guerra Fría. En 1974, el dictador chileno, Augusto Pinochet, le ofreció a Hugo Banzer un corredor hacia el Oceáno Pacífico. Lo hizo porque estaba convencido de que Perú, gobernado por el izquierdista Velasco Alvarado, iba a atacar a Chile. Ante una eventual guerra, EEUU pidió a Bolivia neutralidad. En ese contexto llegó el abrazo de Charaña.


Lunes 22 de Enero de 2018, 3:15pm


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El abrazo de Charaña fue celebrado el 8 de febrero de 1975 entre Augusto Pinochet y Hugo Banzer

Washington DC, 22 de enero (Guido Roberto Peredo Montaño, Especial para Urgentebo).- En su primer gobierno, el expresidente de facto Gral. Hugo Banzer Suarez garantizó la neutralidad de Bolivia en el caso de una eventual guerra entre Perú y Chile a cambio de soporte económico y equipamiento militar para su régimen. Más aún, esa posición dio lugar a la negociación para una salida al mar con el también dictador Augusto Pinochet. Así lo revelan documentos desclasificados de la CIA y del Departamento de Estado, a los que el periódico digital Urgentebo tuvo acceso.

Según los documentos desclasificados de la CIA, cinco meses antes del Abrazo de Charaña, la madrugada del 5 de septiembre de 1974, el jefe Comando Sur del ejército de USA, Rosson William B. y el embajador de Estados Unidos en La Paz, Stedman W. Perry, llamaron al teléfono privado de Banzer Suárez para que garantice la neutralidad boliviana. Los cables diplomáticos (Teleg-7408-FM5772-Sep-05-1974) dirigidos al presidente Richard Nixon también revelan que Banzer los alerta de que: “altos mandos militares, y el propio presidente peruano, Juan Velasco Alvarado, le confesaron que querían bombardear Chile desde territorio boliviano  entre  octubre de 1974 y junio de 1975´.

En el cable diplomático (TEL-10-0423-70-DEC-11-1974) del 11 de diciembre de 1974, procedente de Lima  y dirigido a la Casa Blanca (en medio de los actos de conmemoración de la batalla de Ayacucho, que sirvió para bajar tensiones entre Perú y Chile) el emisario personal de Kissinger, William Rogers, le hace saber a Nixon que “Banzer lo busco e insistió en que la Declaración de Paz y Amistad de Lima, no tiene sentido…pues Pinochet le habría dicho de que defenderá sus territorios hasta el último soldado y que Velasco Alvarado (también) le dijo que está listo para reconquistar sus territorios”.

Así es. Banzer, desde su primera conversación telefónica con el General Rosson, en septiembre de ese mismo año, según el documento (FR-1969-1976- VOL E-11 Part 2) le pide equipamiento militar para mejorar la capacidad del Ejército, en que caso de que uno de los países vulnerara su soberanía.

Charaña: El factor Velasco Alvarado

Mientras gobernaba en Bolivia el coronel Banzer, en Perú el General Juan Velasco Alvarado, _que había derrocado a Fernando Belaude T. en 1968_ consolidó su revolución nacionalista en medio de conflictos con EEUU. El punto más álgido se dio cuando el mandatario, de formación izquierdista, ordenó la detención de barcos pesqueros estadounidenses bajo la acusación de que explotaban ilegalmente en mar peruano.

En los cables diplomáticos posteriores a 1972, se evidencia que Perú y EEUU (Alvarado y Nixon) redujeron diferencias. Coincidían en que Salvador Allende, en Chile, era el enemigo por derrocar. Así, Washington vendió una flota aviones de ataque ligero A-37 al Perú. Aunque Velasco Alvarado insistía en los modernos caza F-5.  Según la CIA, el repotenciamiento militar peruano se inicia en 1966 con Fernando Belaunde T.

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Juan Velasco Alvarado, presidente de facto del Perú entre 1968 y 1975

Para el año 1968, Perú ya duplicaba a la Fuerza Aérea y a la marina chilena.  Ante la continua negativa de Estados Unidos de venderle aviones F-5, Velasco completa una flota de Mirage-5 de Francia. Con esta adquisición, Perú triplica la diferencia con Chile. Cuenta con 250 tanques nuevos T-55 (500 extraoficialmente) adquiridos a Rusia, más una flota de 94 aviones; en otras palabras, las condiciones para un eventual ataque a Chile estaban dadas.

La estrategia de Pinochet

Con la llegada Salvador Allende, nuevos dolores de cabeza para Estados Unidos emergen en los Andes. La nacionalización de empresas de cobre, oro, y plata junto a la confiscación de capitales privados, principalmente a la compañía Internacional de Telefonía y Telégrafos ITT (cuyo gerente fue director de la CIA, según el expediente FRVOL-ePAR-11DOC-SA) causo pánico en el Departamento de Defensa y en la CIA.

Según un cable diplomático del 2 de abril de 1972 dirigido a al presidente Nixon (desde la legación norteamericana en Lima): “Allende al contrario que Velasco Alvarado en Perú, no tiene planes de indemnizar a las empresas estadounidenses, y cerro todos los canales de dialogo con Estados Unidos”.

Entonces, el Alto Mando Militar de Chile apuró el golpe de estado y con la condición de que Estados Unidos agilice el envío y la llegada de cañones M-60 solicitados ya a mediados de 1972. Consumado el golpe,  el 11 de septiembre de 1973, Pinochet garantizó al embajador de USA en Santiago que “todas las empresas, sus capitales, e infraestructura retornarían a los inversionistas extranjeros”. El gobernante de facto se acercó a EEUU, a medida que el peruano guardaba distancias.

Un análisis de la situación realizado por Pinochet y sus asesores definió como prioridad nacional la compra de los F-5. Los mismos que Perú deseaba adquirir. Pinochet para congraciarse con EEUU, entregó la administración de las principales minas chilenas (cobre, oro y plata) a capitales norteamericanos y a la espera de que Velasco Alvarado no arriesgue un ataque.

Sin embargo, el congreso de Estados Unidos cuestiona la venta de los famosos F-5 a Chile por las denuncias de violación a los derechos humanos, además dos agentes diplomáticos de USA fueron ejecutados por “accidente” el día del golpe militar. (Tel-152- D.E.-Santiago Embassy- Sep-20 1973)

Para finales de 1973, dice el cable (10402308E-FR), Pinochet ya tenía información confirmada, provista por la legación de USA en Santiago, socios ecuatorianos y por reportes militares provenientes del Brasil, de que una guerra con Perú era inminente.

"Perú se está armando. Perú está tratando de comprar un portaaviones británico por US$ 160 millones. También está construyendo cuatro torpederas en Europa. Perú está quebrando el equilibrio de armas en el Pacífico Sur. Tiene 600 tanques de la Unión Soviética. Nosotros estamos haciendo lo que podemos para sostenernos en caso de una emergencia", dijo Pinochet a Henry Kissinger según un documento desclasificado por EEUU.

Pinochet, según los cables FR-1040230098Chap-E, analizó todas las estrategias para hacer frente al  conflicto armado y entonces eligió el acercamiento con Banzer. Ecuador, Brasil, y Colombia, habían visto con buenos ojos la idea de ceder una línea costera a Bolivia y el continente dio respaldo a la iniciativa de Pinochet, tras un encuentro con Banzer en el Brasil.

La primera medida de Pinochet fue colocar más de 33 mil minas antitanque y antipersonales en las fronteras con Perú, Bolivia y Argentina. La segunda estrategia fue acercarse a Bolivia, para crear una ’barrera natural’ cediendo un corredor de 50 kilómetros por 15 y lo hizo a sabiendas de que esta oferta derivaría en un nuevo ‘diálogo de sordos’. Pues cabe recordar que el Tratado de Ancón, suscrito en 1929, era un impedimento. Pinochet buscaba ganar tiempo para satisfacer las necesidades logísticas.

En marzo de 1974 en Brasil, mientras Ernesto Geissel asumía como presidente, Pinochet se acercó a Banzer, tal como consta en los documentos del Departamento de Estado. En esa cita le ofreció solucionar los conflictos con Bolivia cediendo una franja territorial con acceso al mar, pero le planteó que debería haber una u otras “formas de compensación”.

Con ese escenario favorable a la reivindicación marítima, Rigoberto Diaz Gronow fue designado por Pinochet para las negociaciones y Banzer nombró a su amigo y eterno colaborador, Guillermo Gutiérrez Vea Murguía.

En diciembre de 1974, en Lima, Pinochet ordena a sus colaboradores que, en la Declaración de Ayacucho, se incorpore la demanda boliviana de acceso al pacifico, la pacificación en la zona y la hermandad en la región.

“Al reafirmar el compromiso histórico de fortalecer cada vez más la unidad y solidaridad entre sus pueblos, prestamos la más amplia comprensión a la situación de mediterraneidad que afecta a Bolivia, situación que debe demandar la consideración más atenta hacia entendimientos constructivos”, fue la frase que el gobierno de Chile accedió a incluir en la Declaración de Ayacucho, firmada en diciembre de 1974.

Entre diciembre de 1974 y el 8 de febrero de 1975, varias reuniones entre agentes chilenos y bolivianos fueron realizadas. Y una comisión de diplomáticos, militares, civiles y decenas de periodistas bolivianos visitó el aérea que Pinochet había ofrecido como “franja de acceso marítimo” y se verificó que la playa ubicada al norte de Arica no tenía ni las condiciones mínimas para las necesidades de exportación boliviana. Se requerirían de varios millones de dólares para construir un puerto y un camino de acceso. De todas maneras, “Bolivia ya tiene mar”, dijo el embajador Gutiérrez, en una entrevista con El Diario de La Paz, que luego fue reproducida por el New York Times. Aunque minutos después, ante la prensa internacional, el propio Banzer, dijo: “solo falta esperar la contraoferta chilena y la posición oficial de Lima sobre este tema”.

El factor peruano y la posición de EEUU

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El presidente de facto de Chile, Augusto Pinochet, y el secretario de Estado de EEUU, Henry Kissinger

Cuando las negociaciones boliviano-chilenas avanzaban, hace su aparición el embajador peruano en Bolivia, Jorge Llosa Pautrat, quien ante el mismo diario paceño en la edición en febrero de 1975 dice: “Perú analizará estas negociaciones sin prisa y sin pausa”.

Según los documentos del Departamento de Estado, basados en reportes de la CIA (RDP85t00-Mem-May-1974-IR “Pinochet ofreció un territorio en disputa con el Perú, ubicado al norte de Arica, (…) (pero) un tratado firmado en 1929 impedía a cualquiera de los firmantes ceder o negociar con terceros su soberanía”. 

Así en la cita que se cumplió en febrero de 1975 en Charaña, Banzer perdió el juego del ajedrez geopolítico con Pinochet, pues la oferta de entregar una salida a Bolivia vino directamente del dictador chileno, pues su objetivo era distraer y reducir la presión del Senado de Estados Unidos.

Los reportes de inteligencia de la CIA revelan que el ex Secretario de Estado, Henry Kissinger, discutió detalles del movimiento de 500 unidades pesadas peruanas en la frontera con Chile con el propio Manuel Contreras, en una visita que este último realizo a Washington DD. Mem-FR-Sep-1975-M-194-CIA).

Kissinger dejó en claro que a su gobierno no le gustaría ver un conflicto entre Chile y Perú, pero precisó de que dependía "de quién lo empiece", es más dijo que si Chile tomaba Lima, "tendrían poco apoyo norteamericano".

Así, Pinochet no solo adelanto el golpe contra Allende  sino también el abrazo de Charaña. Banzer fue su peón, pues tenía la medida perfecta. Bolivia fue una medida táctica en la estrategia pinochetista de contener al izquierdista Alvarado, quien dejó el poder meses más tarde de 1975.