Agosto 17, 2019

Braulio Hito revela que evangelistas lo sometieron a explotación laboral

El "Rey de las Cantinas" cantaba  alabanzas, testificaba pero nunca cobraba, solo vivía de lo que le daban. "Me contentaba con ofrendas, así caminaba (…) En Nueva York, los hermanos seguían explotándome las ofrendas estaban llenas, a mí me daban 100 o 150 dólares, no me alcanzaba. Me han explotado.


Jueves 7 de Febrero de 2019, 12:00pm




La Paz, 07 de  febrero (Urgentebo)- Braulio Hito, el “rey de las cantinas”, vuelve a Bolivia para presentar un concierto, después de 18 años de haberse dedicado al evangelio. Decepcionado de los líderes evangélicos decidió apartarse de la religión, pero no de Dios. En una entrevista con el semanario El Compadre, el intérprete de boleros “cortavenas” revela que vivió en la “miseria”, que trabajaba como cargador en Nueva York, porque no le alcanzaba lo que pagaban.

¿Vuelve a Bolivia?

Estoy llegando oficialmente  después de 18 años a Bolivia para dar un concierto. Pensé que la gente se olvidó de Braulio Hito.

¿Dónde estaba?

Radicaba en Nueva York, Chicago, Miami (Estados Unidos) me quedaba un tiempo allá, en verano, estaba con  la comunidad ecuatoriana en Londres y luego salía a Sudamérica.

¿Por qué vuelve a Bolivia?

 La gente de La Paz, Oruro y Potosí  me escribe y pide mi presencia, me dicen: acá te extrañamos. Me siguen en mi Facebook.

¿Dejó el evangelio?

El 2015 me fui a Nueva York. La gente no creía  que era Braulio Hito, los hermanos dominicanos los ecuatorianos, bolivianos y peruanos. Allá vi que seguían explotando el nombre de Braulio Hito, los ecuatorianos sacaban 10 mil dólares y me daban 100 dólares.

 Se han aprovechado de mí. Ahí dije que no me aparto de Dios,  pero me aparto de ciertas personas, del hombre que engañaba a la gente. Me aparté del hombre no de Dios, estoy con Dios que me dio el  don del canto. Dios me ha hecho artista y he vuelto.

¿Cómo reaccionó la gente tras su retorno?

La gente no creyó que sea yo.  Ahora vuelvo a los espectáculos. Piensan que soy el imitador.  Estaba trabajando con la comunidad ecuatoriana y los bolivianos en Estados Unidos, por eso que no llegaba a Bolivia.

Creían que había muerto, todos dicen que tengo 90 años, pero voy a cumplir 59 años. Cuando me llevaron a Argentina y Brasil  veía gente joven, me quedé admirado, gente de 16 años entre mis seguidores. Cuando canté “Payaso”  todos cantaban, dicen que nacieron con estas canciones, es el cariño del pueblo.

¿Dejó de actuar como artista  definitivamente en los 18 años?

Venía, pero nada oficial en Bolivia. Estuve dos veces en Tiquina para una fraternidad, escondido. Me llevaban a la Argentina para los Fanáticos pero nada oficial, trabajaba a escondidas. 

¿Cuál es su propuesta artística?

 Siempre actué en el teatro al Aire Libre, se llenaba, habían más de 10 mil personas. El siete y ocho de febrero daré mi concierto.

¿Hay nuevas propuestas musicales?

La gente latina solo quiere escuchar  “Borracho” que es mundial y un himno. Si van a un restaurante  va a ver  videos de Braulio Hito. Piden canciones como Cantinas,  Mi Señora, Ilusión. 

 ¿Dónde se presentara después?

Solo llegué oficialmente para Bolivia, vuelvo después de 18 años. Es el comienzo de una nueva vida.

¿Cómo fue su vida evangélica?

Cantaba  alabanzas, testificaba pero nunca cobraba, solo vivía de lo que me daban. Me contentaba con ofrendas, así caminaba (…) En Nueva York, los hermanos seguían explotándome  las ofrendas estaban llenas, a mí me daban 100 o 150 dólares, no me alcanzaba. Me han explotado. 

 He tenido que trabajar de cargador. Descargaba la papa y cebolla que llegaba de México a Nueva York, cada costal pesaba 100 kilos,  nunca había barrido en mi vida, tuve que hacerlo por amor a Dios. Los pastores me dieron un revés, hicieron una campaña  conmigo, se agarraron el dinero y me dieron  solo 200 dólares.

 No ganaba mucho, comía una vez al día, no desayunaba, esperaba que me lleven al trabajo, sufrí mucho. Estuve 15 años en la ruina, hasta  me olvide de mis canciones.

Ahora, ¿Qué planes tiene?

Me vendré a vivir acá, La Paz,  tengo dos hijas, una es Flor de María, ella peruana, y mi otra hija es boliviana. Está estudiando Derecho, siempre cumplí como padre. Soy un boliviano más, tengo los ánimos para trabajar, volver,  la voz sigue igual.
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