Agosto 18, 2019

1536: El primer grito libertario de América y liderado por Manco Inca

Según el historiador peruano José Antonio del Busto, la rebelión de Manco Inca estalló el 3 de mayo de 1536, cuando sus fuerzas le pusieron cerco al Cusco. Por la fecha, se trata del verdadero primer grito libertario, por lo menos en territorio de Sudamérica. Recientes investigaciones señalan que Manco Inca nació en Tiwanacu, hoy territorio boliviano.


Domingo 6 de Mayo de 2018, 11:30am




Potosí, 06 de mayo (Juan José Toro para Urgentebo).- Se llamaba Manco Cápac y fue el segundo con ese nombre. Su historia está estrechamente vinculada a la caída del Tawantinsuyu que no fue efectiva con la captura y posterior muerte de Atahuallpa sino que apenas comenzó con esos episodios.

Al momento de la llegada de los españoles, el Tawantinsuyu era un Estado que había alcanzado su apogeo. Abarcaba aproximadamente dos millones y medio de kilómetros cuadrados entre el Océano Pacífico y la selva amazónica.

La conquista de semejante territorio hubiera sido imposible para la cantidad de gente que los españoles dispusieron en un proceso que comenzó en 1526, cuando la expedición de Francisco Pizarro llegó a la Isla del Gallo, pero solo se puso efectivamente en marcha en 1532, con el desembarco en Tumbes de una tropa de no más de 200 hombres. “Y con la firmeça que enla proffecucion dello tuvo: con la mas gente que fueron ciento y ochenta hombres y treynta y siete cauallos en tres Navios partio del puerto de Panama”, escribió el secretario de Pizarro, Francisco de Jerez, en 1534.

Cuando los invasores tuvieron una idea de la magnitud que tenía el reino que ellos solo conocían como “Birú”, optaron por desarrollar una política de alianzas con gobernantes locales que estaban descontentos con su sometimiento al inca y también aprovecharon la guerra entre Huáscar y Atahuallpa. De esa manera, las fuerzas de Pizarro se multiplicaron con la incorporación de miles de indios que se pusieron a su mando. Esto puede advertirse fácilmente en las crónicas de Jerez, Agustín de Zárate y Francisco López de Gómara.

La captura y posterior asesinato del inca son sobradamente conocidos pero no se puede decir lo mismo de lo que ocurrió después.

Después que Atagualpa murió, paresciéndole al Marqués (Pizarro) que para mejor poderse entender con todos los caciques de toda la tierra, porque eran muchos y toda la tierra larga y grande, que era bien nombrar él, otro Ynga allí en Caxamalca”, refiere Juan de Betanzos.

La muerte de Atahuallpa fue la prueba de que los españoles se estaban apoderando del Tawantinsuyu y eso produjo un evidente rechazo entre sus habitantes. Para disimular sus intenciones, Pizarro optó por nombrar como nuevo inca a uno de los muchos hijos de Huayna Capac, Tupaj Huallpa, también llamado Topa Gualpa o Toparpa, quien murió a poco de haber sido nombrado. La mayoría de las versiones apuntan a que fue asesinado.

Ante esa nueva acefalía, y con la intención de mantener el control en el territorio invadido, Pizarro nombró como nuevo gobernante a Manco Inca quien, de inicio, cooperó con los españoles. El nuevo inca pretendía gobernar con el apoyo de los españoles y, por ello, también desarrolló una política de alianzas. Otro de los hijos de Huayna Cápac, Paulo Inca, estaba en la misma línea y llegó a colaborar incluso con Gonzalo Pizarro.

El colaboracionismo con los españoles no arrojó los resultados esperados así que Manco cambió de actitud y comenzó a conspirar contra ellos ayudado por algunos de sus hermanos y los orejones; es decir, los nobles cusqueños.

“Mango, hijo de Guaynacapa, a quien Francisco Pizarro dio la borla en Vilcas, se mostró bullicioso y hombre de valor, por lo cual fue metido en la fortaleza del Cuzco en prisiones de hierro. Mas desde allí, y aun antes que le prendiesen, tramó matar los españoles y hacerse rey como su padre fue. Hizo hacer muchas armas de secreto y grandes sementeras para tener el pan abasto en las guerras y cercos que poner esperaba. Concertó con su hermano Paulo, con Villaoma y Filipillo, que matasen a Diego de Almagro con todos los suyos en los Charcas”, refirió López de Gómara en 1552.

En el siglo XVIII, en su “Historia de la Villa Imperial de Potosí…”, Bartolomé Arzáns no solo refirió el levantamiento de Manco Inca sino que lo incluyó en la lista de gobernantes del Tawantinsuyu: “El 14° rey del Perú (aunque ya como se ve estaban en el reino los españoles) fue Mancco Ccápac, segundo de este nombre, hermano de Huáscar y Ataw Wallpa, que se había escapado del fratricida. Éste, luego que vio muertos a sus hermanos, tomó la borla o corona en Jauja, y allí esperó a los capitanes y gente de guerra que había enviado Ataw Wallpa contra las alteraciones del Quito, que a las noticias de prisión de su rey venían a grandes jornadas y hallándolo muerto dieron obediencia a Mancco Ccápac. Trató luego este rey de hacer cruel guerra a los españoles, y después de aquel alzamiento general con que alborotó este reino (Y tanta sangre se derramó de españoles, pues murieron más de 800 de ellos y muchos millares de indios, teniendo cercado en Lima al marqués Pizarro muchos días, y con grande peligro y aprieto de aquella ciudad se retiró a Vilcabamba)”.

Ya en el siglo XXI, Tristan Platt, Thérése  Bouysse-Cassagne y Olivia Harris escribieron que “Manqu, con el apoyo de Willaq Uma, se había levantado contra los Pizarro, declarándose Inka desde su refugio de los Yungas orientales y tendiendo un cerco alrededor de la ciudad del Cusco”.

El alzamiento de Manco Inca fue planificado no solo para expulsar a los españoles sino con el propósito de lograr la reconstitución del Tawantinsuyu. La mayoría de las versiones al respecto apuntan a que el autor intelectual del levantamiento fue Vila Oma. “Mango inga dejó concertado con Villaoma, su hermano, que en un día señalado matasen a los cristianos que estaban en el Perú, y que el mataría a don Diego (de Almagro) y a los suyos; lo cual no pudo efectuar, y el hermano hizo el levantamiento que adelante se dirá”, escribió Agustín de Zárate.

La rebelión se extendió a los cuatros suyos. Tristan Platt, Thérése  Bouysse-Cassagne y Olivia Harris afirman que “para sublevar el Qullasuyu, Manqu nombró en Vitcos a uno de sus más fieles hermanos, el orejón Tisuq, ‘grandísimo enemigo de los cristianos’” mientras que  en la relación o declaración que el hijo de Manco Inca, Tito Cusi Yupanqui, hizo a Lope García de Castro en 1570 se refiere que “de los Chinchai suyo envió Vila Oma a Coyllas y a Osca y a Coriatao y a Taipi que traxiesen la çente de aquella parçialidad; de los Cullasuyos fue Liclli y otros muchos capitanes para que traxiesen la çente de aquella parcialidad. A Condesuyos, Surandaman, Quicana y Suri Vallpa y otros muchos capitanes; y los de Andesuyo, Rompa Yupangui y otros muchos capitanes para que todos estos, cada suyo por sí, juntasen la çente neçesaria para el effeto”.

Según el historiador peruano José Antonio del Busto, la rebelión de Manco Inca estalló el 3 de mayo de 1536, cuando sus fuerzas le pusieron cerco al Cusco. Por la fecha, se trata del verdadero primer grito libertario, por lo menos en territorio de Sudamérica.

“El Inca mandó que la gente de guerra se recogiese hacia el Cozco y hacia la Ciudad de los Reyes a combatir los españoles y a destruirlos. Mandó que matasen todos los que estaban derramados por el Reino sacando oro por las minas, que, con la paz y buen servicio que los indios les hacían, se atrevían a andar sin recato, como si estuvieran en sus tierras, de los cuales mataron muchos en diversas partes”, refiere el Inca Garcilaso.

Las fuerzas de Manco Inca tuvieron bajo sitio al Cusco y Lima entre trece y catorce meses y, tras ese tiempo, aquel supo que Diego de Almagro retornaba de Chile así que decidió replegarse. “Después de pasada la porfiada guerra que hubo en el Cuzco entre los indios naturales y los españoles, viéndose desbaratado el rey Mango Inga Yupangue, y que no podía tornar a cobrar la ciudad del Cuzco, determinó de retirarse a las provincias de Viticos”, escribió Pedro Cieza de León.

Manco Inca y los suyos se retiraron a Vitcos y, de allí, tras un largo periplo, finalmente se establecieron en Vilcabamba donde se constituyó un territorio autónomo de la dominación española que la resistió hasta 1572 cuando su último gobernante, Tupac Amaru I, fue derrotado y ajusticiado por órdenes del Virrey Toledo.

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La estatua de Manco Inca en Ollantaytambo

Los protagonistas

Manco Inca.- Su nombre era Manqu Qhapaq, el segundo, pero también fue conocido como Manqu Inka o Manco Inca Yupanqui. El inca Garcilaso refiere que Manco Inca fue hijo de Huayna Capaj con su prima hermana así que estaba en la línea directa de sucesión. “Otro hijo varón quedó de Huayna Cápac, que yo no conocí; llamóse Manco Inca; era legítimo heredero del Imperio; porque Huáscar murió sin hijo varón”, señala. Según Juan José Vega, nació en el Kollasuyo, al sur del Lago Titicaca, alrededor de 1515.

Paulo Inca.- Su nombre era Huascar Túpac Paullu Inka y nació en territorio hoy boliviano: “Y como (Huayna Capac) llegase a un pueblo que se dice Tiaguanaco, de ochenta leguas de la ciudad del Cuzco, nacióle un hijo, el cual se llamó Paulo, y allí le hizo la fiesta de su nacimiento”, escribió Betanzos. Según Ximena Medinaceli, uno de los hijos de Paulo, Carlos Inca, vivió en Potosí.

Vilaoma.- Su nombre era Willaq Uma. Fue el último sumo sacerdote inca y capitán general del ejército de Manco Inca. Junto a su hermano Paulo, acompañó a Diego de Almagro a la conquista del Kollasuyo y negoció la entrega de la plata de Porco. Dejó a Almagro en Tupiza y retornó al Cusco en marzo de 1536. En su camino, comprometió a los mallkus de los qaraqaras, chichas, chuis, karanqas y lipez a secundar el levantamiento de Manco Inca.

¿Un inca boliviano?

Manqu Qhapaq Yupanki o simplemente Manco Inca fue uno de los centenares de hijos del inca Wayna Qhapaq (Huayna Cápac). Su ficha en las Biografía de personajes influyentes de la historia dice que nació en el Cusco pero su principal biógrafo, Juan José Vega Bello, asegura que vino al mundo al sur del Lago Titicaca; es decir, en territorio del Kollasuyo y, por ello, muy probablemente en territorio hoy boliviano.

“Fue en unos ‘aposentos de los reyes Inca’, ubicados cerca de los soberbios templos y palacios de Tiahuanacu, donde nació Manco Inca, quien con el correr de los años habría de convertirse, gracias a sus hazañas, en el americano más importante de su época, al lograr contener por un tiempo el proceso de expansión europea sobre el continente, cual ninguno de los demás caudillos indígenas americanos”, publicó.

Su nacimiento es calculado hacia 1515. “Por aquel entonces, su padre, el Inca Emperador Huaina Cápac acampaba en Tiahuanacu encaminándose hacia el sur, a fin de culminar la conquista de Chile. El feliz acontecimiento dinástico bien pudo ocurrir en abril, puesto que en el Cuzco se habría tenido que aguardar el término de la temporada de lluvias para la salida del numeroso ejército incaico y de su cortejo imperial”, agregó Vega.

Su madre, empero, era una noble warmi cusqueña, prima de Huaina Cápac, cuyo verdadero nombre fue Shihui Chimpu. No obstante, la conocían mejor por su sobrenombre, “Mama Runtu”, que la gente le puso porque la claridad de su piel hacía pensar en el color de la cáscara del huevo.   

Tras las ceremonias festivas por su nacimiento, y “en el regazo de su madre, muy arropado, cual era la costumbre, iría en litera hasta Cochabamba, donde se quedarían miles de mitimaes cuzcos. Después, todos los demás del ejército y del cortejo seguirían la marcha hacia el Maulé; y quizá, por las sendas de las cumbres nevadas, tocarían Biobío, acompañando Mama Runtu al Inca, su esposo, rey y señor”.

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