Junio 26, 2019

Árabes: Nos sentimos bolivianos

La primera ola de migrantes árabes que llegó por estos lares  escapaba de la guerra y sus secuelas. Los padres hicieron lo posible por alejar a sus hijos de la región –dominada por el Imperio Otomano-  porque mataban a quienes no se sumaban a sus fuerzas armadas. Esta primera migración se registró en la segunda mitad del 1800.


Domingo 1 de Mayo de 2016, 2:45pm




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Árabes: Nos sentimos bolivianos

La Paz,  1 de mayo (Urgentebo).- Seleh Bazbazat y Jorge Nemer, de la Comunidad Árabe en Bolivia, comentaron a la revista impresa Oxígeno sobre las penurias y los logros de la comunidad árabe en Bolivia, país al que consideran suyo, pues los hijos y nietos de estos primeros migrantes, se sienten muy bolivianos.

La segunda ola, recuerda Nemer, se produce a inicios del 1900, y fue consecuencia de los problemas emergentes de la Primera Guerra Mundial. “Ingleses y franceses derrotaron a los turcos, ocuparon Arabia e hicieron el nuevo diseño del Medio Oriente (1917), donde quedaban algunos países árabes tradicionales y se crearon otros como Kuwait. Los cancilleres inglés y francés  acordaron dividir la zona árabe que estaba en manos de los otomanos, y dieron origen a los países árabes con las actuales fronteras”, agrega.

La tercera oleada, agrega Bazbazat, se registró a mediados del siglo pasado, durante la Segunda Guerra Mundial, por las difíciles condiciones que vivían los árabes en las tierras ocupadas por los militares. “No se olviden que con las guerras vienen no solo la muerte sino también la pobreza”, dice el entrevistado.

La migración árabe se caracterizó porque ellos vinieron a quedarse. “Nuestros abuelos encontraron un país acogedor y variado y lo hicieron suyo”, dice Bazbazat.

Tal fue la integración árabe a su nuevo país que estos migrantes llegaron, incluso, a cambiar de religión, pasando al catolicismo.

El aporte árabe
Si bien el idioma fue uno de sus mayores tropiezos, la edad de esta primera oleada de migrantes fue una de sus ventajas. Jóvenes de 15 a 17 años llegaron con esperanzas de un mejor futuro, con ganas de trabajar y se adoptaron con mayor facilidad, aprendieron el idioma y empezaron una nueva vida.

Los primeros matrimonios, señala Nemer, se producían entre migrantes árabes, luego fueron abriendo su cultura y llegaron los matrimonios con lugareños. Empezaron a poner a sus hijos nombres castellanos, para que  no se sintieran diferentes en la sociedad en la que se abrían camino.

Sus primeros trabajos fueron el comercio y la pequeña industria como curtiembres o tejidos. Los hijos, ya profesionales, comenzaron la influencia árabe en Bolivia. 

Nuestros entrevistados enfatizan en que fue con los hijos de los primeros migrantes que empiezan a destacar las empresas industriales, las grandes hilanderías y textileras, procesadoras de alimentos y bebidas gaseosas. Los árabes también se fueron al oriente  y se dedicaron a la ganadería. En el sector profesional aparecieron abogados, médicos; también incursionaron en el ámbito político. Solo como ejemplos se pueden citar las fábricas de telas Said, Estatex, Sonatex, la primera en hacer hilos de algodón.

Entre algunos de los muchos árabes destacados en el país se pueden mencionar al Dr. Juan Farah, famoso médico con estudios en Francia, que incursionó en política y durante el MNR tuvo que irse al Perú.  Está el legendario dirigente de la COB, Juan Lechín Oquendo, el Dr. Juan Asbún, el abogado y político Benjamín Miguel, el Ing. Luis Miguel; el político Oscar Eid. No falta quien afirma que el presidente Manuel Isidoro Belzu tendría origen árabe.

Don Rafael Mendoza, próspero empresario y conocido dirigente del The Strongest, fue un boliviano descendiente de una familia árabe. 

Como relató Nemer, los padres de don Rafo llegaron a la ciudad de Mendoza, Argentina. Cuando optaron por venir a Bolivia, en Migración se presentaron dificultades al escribir sus nombres árabes, por lo que decidieron poner el lugar de donde provenían. Así que pasaron la frontera como Mendoza. Otros apellidos árabes, ya españolizados, son Luna, Guzmán o Gonzales.

Sajta, palabra árabe
La sajta de pollo fue “bautizada” con este nombre por un migrante árabe.

Bazbazat recuerda que un migrante llegó a una pequeña población cansado y con mucha hambre.

Una familia le invita un picante de gallina. La comida era tan picante que nuestro protagonista lanza un grito en árabe, que se escucha como algo parecido a “sajta”. Esta palabra árabe significa “maldición”

La familia quedó impresionada por la palabra “sajta”, y decidieron que este plato lleve ese nombre.

Árabes, mal llamados turcos
Jorge Nemer y Saleh Bazbazat lamentaron que en los primeros años de la migración árabe, les cambiaron de gentilicio, pues los denominaban turcos. “El mayor problema con el que tropezaron los migrantes que llegaron a esta parte del mundo fue el idioma. Ustedes reconocen que el árabe es muy diferente al castellano y muchos de los que llegaron, lo hicieron sin conocer ni “j” de este nuevo idioma”, enfatiza Nemer.

Y, agrega Bazbazat, “cuando los árabes llegaron a Bolivia y presentaban sus pasaportes, en estos se leía Turquía, porque eran sus autoridades las que daban la visa a los árabes que estaban bajo dominio del Imperio Otomano. De ahí el gentilicio de ‘turco’, para los migrantes árabes en estas tierras”.

En el libro “La  Migración árabe y su descendencia en Bolivia”, se lee: “Todos ellos, al llegar a este hermoso país llamado Bolivia, vienen a ser mal denominados turcos, apelativo que les enfurecía por ser el de la nacionalidad de sus centenarios opresores, además de estar considerado como un pueblo menos antiguo y culto que el árabe, que pretendía estar por encima del turco, visto en aquellos años como un pueblo bárbaro, tártaro-conquistador, edificado exclusivamente sobre la cultura del Califato árabe de Bagdad, que únicamente fue conquistado por los Otomanos por estar sin fuerzas combativas en sus años de depresión y decadencia”.